miércoles, 14 de enero de 2009

La corrupción y la tortura


En lugar de basarse en las torturas, los golpes de suerte o de puño y demás procedimientos usuales en el primitivo mundo Policiaco, debemos de utilizar microscopios, análisis químicos, exámenes grafoscopios, técnicas sicológicas de interrogatorio, informes de médicos forenses, fotografías al infrarrojo y el ultravioleta, huellas dactilares, pruebas balísticas.
Lo anterior, con el fin de conformar una Corporación Policíaca más profesional, que responda a los requerimientos actuales en materia de investigación, detección, proceder, actuar y respeto a los derechos civiles y humanos de los ciudadanos, es necesario contar con maestros criminólogos, criminalistas, penalistas etc., etc.
Se reconoce que para realizar esta misión se necesitan salvar grandes obstáculos, lo primordial un sueldo decoroso acorde a las necesidades actuales para poder retener fácilmente al personal especializado que se requiere, los limitados presupuestos en materia de Seguridad Pública impiden incluso contar con un laboratorio e instrumental químico propio y hay que solicitar los servicios del laboratorio de genética forense de la dirección general de coordinación de servicios periciales de la PGR. En México DF. O en su defecto de un privado.
Violadores, carteristas, timadores, asaltantes, secuestradores, delincuentes sexuales, ladrones de vehículos, defraudadores, saqueadores de residencias, boqueteros, zorreros, farderas y otros delincuentes especializados, tienen lugares especiales en el archivo de “modus operandi”, de tal manera que basta la descripción hecha por la victima para localizar las fichas de todos aquellos delincuentes con similares características físicas.
Un aspecto inquietante en la carrera de técnicos con una cultura criminalística que abarcan todos los campos de su actividad. Los mezquinos sueldos desalientan a quienes pudieran interesarse por dicha carrera policial, pues no todos poseen una vocación tan profunda ni otras fuentes de ingresos (tienen que ser hombres probos) que los pongan a cubierto de penurias económicas.
La gente tiene cierto rechazo a la criminalística, que es distinta a la criminología. Mientras ésta es más bien teórica y de gabinete, en aquélla hay que examinar cadáveres a veces putrefactos, ver sangre, moverse en la escena del crimen, tratar con delincuentes y en general, enfrentarse continuamente a situaciones capaces de estremecer el ánimo del más templado.
En general el trabajo policiaco está profundamente desprestigiado en México, a tal grado que para muchos resulta sinónimo de arbitrariedad, abusos, bandolerismo y la más asquerosa corrupción.
Un policía de carrera, responde con mención “a los plumajes que cruzan el pantano sin mancharse”. A quien le preguntan como ha podido sobrevivir por tanto tiempo en el mundo policiaco sin asquearse de él, ni mucho menos convertirse en uno de tantos hampones con placa.
Roberto Fleischer Haro es egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 E. Mail rfleischer_44@hotmail.com
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