viernes, 16 de enero de 2009

Impunidad policiaca

Con el aumento del índice de violencia y delito, la sociedad se viene adheriendo crecientemente a propuestas extremadamente conservadoras y reaccionarias como son: pena de muerte, disminución de la edad penal, hacer justicia por propia mano, linchamiento, venganzas particulares, aumento de las penas, acabar con la libertad condicional, etc.. etc..
El que exista la tortura, la represión, la violencia y la corrupción policíaca, ha pasado a no significar nada para la población, hacer algo así como una abstracción ideológica, gracias al intento gubernamental por ganar a la opinión pública para todas estas propuestas en las que el ciudadano tiende a identificarse con el Estado o la autoridad y no con el “sospechoso” detenido.
Con esta situación socioeconómica, con el aumento de la delincuencia y de la violencia en general, hay una profunda confusión en la discusión sobre la Seguridad Publica. Las entidades, las instituciones, la sociedad, todos queremos respuestas inmediatas.
En cuanto más se procuran soluciones inmediatas, más errores se cometen. El problema no tiene solución a corto y mediano plazo, es necesario pensar en un proyecto estratégico de largo plazo, porque hay muchas cuestiones a considerar; una de ellas, extirpar de la policía lo que esta gangrenado y al mismo tiempo, iniciar una nueva formación de servidores policiales, con buenas condiciones de trabajo y capacitación técnica, de suerte que se tengan algunos resultados en el futuro.
Fundamentalmente es necesario cambiar de mentalidad, porque una preocupación que hay que asentar, tiene que ver con la forma en que la sociedad puede detener los abusos de la policía. La policía esta preparada para resistir y controlar a los delincuentes, pero la sociedad no esta preparada para controlar los excesos de la policía, cuando ésta actúa contra la sociedad.
En relación con los delincuentes comunes, la población adopta determinados patrones de comportamiento, de seguridad, pero no en relación con la policía, que debería garantizar la seguridad publica y no violarla.
Se responde a tales abusos demandando su investigación, sin embargo son las propias corporaciones policíacas las que investigan sus excesos, basadas siempre en conceptos muy peculiares respecto de lo que es ser un buen o mal policía.
Entre otras cosas, se hace necesario acabar con la ideología de la impunidad, pero en un proceso lento, gradual y seguro, también es necesario que el aparato judicial y el aparato administrativo adopten medidas eficaces en el combate a los que se asocian a la delincuencia, y que traspasan los límites legales y legítimos en acciones de represión.
Se debe mostrar al policía que será castigado, en caso de que cometa abusos y se asocie a la delincuencia, romper el círculo perverso de delincuentes que han sido policías y policías que han sido delincuentes.
Por lo tanto deben ser controladas sus actividades para estar definidas en una política clara de Seguridad Pública, y sus componentes claramente seleccionados, para que, en caso de que se pase por encima de esas definiciones, la sociedad cuente con instrumentos eficaces para investigar y sancionar a los responsables.
Depurar y profesionalizar los cuerpos policíacos no puede ser un proceso rápido, toma por lo menos cuatro o cinco años ver los primeros resultados, pero además, dotar a las policías de mejores condiciones para actuar, para hacer investigaciones profesionales, para darles mejores condiciones de vida y de trabajo.
Puede ser económicamente costoso en un primer momento, pero tomemos en cuenta que la Seguridad Pública de las principales ciudades del estado, puede ser autosuficiente, por tanto para realizar lo anterior tendría un costo muy elevado, entre indemnizaciones y mejoras saláriales y los presupuestos no dan para ello.
De manera que no es un problema de fácil solución, aun cuando es realmente posible caminar hacia allá.
Es preciso decir también que la sociedad reacciona de manera equivocada ante los abusos policíacos, en ella le da también la confusión entre las nociones del delincuente y pobre, la sociedad tiene miedo de los estratos sociales más bajos: ahí pueden estar los delincuentes, y pueden no estar, en fin, la sociedad se equivoca tanto cuando se forma un concepto equivocado del sospechoso como cuando no exige una protección efectiva de la justicia.
Otro equívoco de la sociedad se da cuando defiende que (mientras más pena mejor) y nunca poder pensar en penalidades alternativas, o peor, cuando demanda que se realicen muchas detenciones, con el riesgo de que las detenciones se hagan en contra de meros sospechosos, y no de quienes cometen realmente los delitos.
En México tenemos aproximadamente ciento veinte mil presos, y siete veces más ordenes de aprehensión no ejecutadas, eso significa que convivimos con mas personas indiciadas en la libertad que en prisión, si liberáramos a una tercera parte de estos prisioneros, probablemente no aumentaría la ola de delitos o de violencia, lo que evidenciaría también otro equívoco de la sociedad, mientras mas gente presa, mejor.
El problema no está en aumentar la pena, y sí en el sistema penitenciario; es urgente por lo menos perfeccionar la terapéutica ocupacional, el tratamiento, las condiciones de resocialización (y de vida) en las prisiones. Mantener presa a una persona que siquiatras, sicólogos y trabajadores sociales del propio sistema judicial y penitenciario juzgan que no volverá a delinquir después de la primera infracción, no tiene mucho sentido.
El discurso radical que oímos de muchos funcionarios acerca de la Seguridad Pública, es el mismo discurso superficial del submundo del hampa y la criminalidad policíaca. Si se legislara lo que ellos pregonan, la pena de muerte por ejemplo no pararían ahí y no solucionarían el problema de la violencia.
Pasarían luego a defender la tortura, el exterminio de “limpieza social”. Ese camino no tiene fin, además, no es posible combatir el delito y las violaciones a los derechos humanos cometiendo otros delitos y quebrantando a los mismos.
Por otro lado, ocurre que los policías, en su mayoría, están circunscritos a una estrategia de combate a la delincuencia en la punta final, ahí donde hay mas riesgo para policías y civiles por la posibilidad de confrontación armada se coloca a policías, civiles y delincuentes en riesgo solo para asegurar diez carrujos de marihuana, o una pistola. , Cuando el problema grave son las otras 99 pistolas que se encontraban en la misma caja. ¿Cuál es la relación costo-beneficio de esto?.
Se detiene a personas a veces con alto costo de vidas, se asegura parte del producto del delito, pero la fuente no es bloqueada, ya supuestamente ha habido aprehensiones, pero nunca se ha interrumpido el combate, por lo tanto, a toda esa creciente delincuencia depende también de que se tengan métodos científicos de investigación y persecución y que se coordinen las policías de los tres niveles de gobierno.
Roberto Fleischer Haro, es egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com
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