viernes, 23 de enero de 2009

Crece la delincuencia de menores.... ¿y el bando de policía? ¿y la prevención?

Cada día crece mas la incertidumbre y el temor de la ciudadanía, por el aumento de la criminalidad, concretamente en las bandas juveniles y la presencia de actos delictivos que antes no se daban entre nosotros, y con ello la incredibilidad en nuestras autoridades; obligados a redoblar esfuerzos.
Es sabido que el menor de edad, por ser una persona inimputable para el derecho penal, es muchas veces utilizado, inducido y atraído por grupos de delincuentes, llámese pandillerismo, asociación o cualquier ente delictivo, para ser conducto y cometer delitos, esto en razón de que el menor por lo general no es castigado, como lo son en su momento los mayores de edad integrantes de esas agrupaciones.
Se considera que la edad en que los jóvenes cometen hechos punibles (lo que se castiga) es a partir de los 9 a los 17 años, respectivamente.
Por lo tanto, la edad promedio en que los jóvenes se sumergen en el fenómeno de delinquir alcanza su punto máximo entre los 13 y 15 años de edad: Pues es un periodo en el cual el adolescente tiende particularmente a relacionarse con los otros chicos de su edad.
La banda de adolescentes sirve a la vez como agente canalizado de su agresividad hacia los adultos, la banda juvenil se da seguridad por la integridad y lealtad a su territorio.
En los jóvenes son más frecuentes los hurtos menores y la prostitución, mientras que abunda entre ellos la agresión física, los robo, la alteración del orden etc., etc.
Los menores de 13 a 14 años dirigen la mayoría de sus actos delictivos contra la propiedad ajena “el graffiti”. En la adolescencia final por el contrario, lo mismo afecta con más frecuencia a las personas; en el medio rural los actos son en su mayoría individuales, en cambio en el medio urbano suelen realizarse en grupo, respaldados por el apoyo mutuo que encuentran los jóvenes en la banda.
“A los menores infractores se les impone una medida de tratamiento, ya sea interna o externa, en la externa están al cuidado de ITAMA (Instituto de Tratamiento y de Aplicación de Medidas para Adolescentes) y de sus padres”.
Así es que recapitulando, si siguen estando al cuidado de los padres desintegrados de la familia, persiste el mismo problema ya que viven en un ambiente mal avenido, de promiscuidad, alcoholismo y drogadicción, donde no existen los principios y autoridad moral.
Vemos a altas horas de la madrugada por las zonas residenciales y colonias populares a grupos de 60 a 70 jóvenes en pandillas, desorientados por la falta de atención de los padres o las drogas, emulando a los cholos o maras, causando daños, robos, asaltos a mano armada, lesionando personas que se atraviesan por su camino, graffiteando cuanto bien inmueble ven, sin que exista autoridad que imponga la Ley y norme sus conductas.
La sociedad está cansada de tantos desmanes, se ha dejado crecer el monstruo ya no lo pueden controlar, se deben atacar los problemas por pequeños que sean no dejarlos crecer. Las autoridades son muy benignas se deben imponer a costa de lo que sea, todos lo ciudadanos exigimos un Sonora mejor para nuestros hijos, que crezca sí, pero con una visión futurista.
Los padres de familia debemos ser un factor conciliador, con las disposiciones constituidas al ser aplicadas por las autoridades municipales en el Bando de Policía y Gobierno, específicamente en lo relacionado con el quehacer de nuestros hijos en la vía pública después de las horas prudentes, recordemos que son menores y se están buscando soluciones a la problemática.
Las corporaciones policíacas bien intencionadas desempeñan a favor de la sociedad, una doble función, la de preservar la seguridad y la tranquilidad social por una parte, y la de prevenir la delincuencia, por otra. Pero se exige a los Jefes Policíacos que hagan su mayor esfuerzo.
Roberto Fleischer Haro egresado de la cuarta generación de la escuela de policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com
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