Nadie en lo absoluto puede negar que la seguridad pública constituye el reclamo número uno en la lista de prioridades de los ciudadanos, hoy por hoy es el principal problema.La delincuencia en todos sus niveles y manifestaciones es el azote moderno que flagela a los conglomerados humanos. Consecuencia inevitable de la concurrencia de múltiples factores de índole social, general, familiar, mental, moral, cultural y económica, fenómenos que al actuar simultáneamente generan el clima de terror, desesperación e impotencia que se padece por doquier.
Debemos reconocer que en nuestra ciudad hay problemas muy acentuados y constantes de diferentes ilícitos que merecen la atención inmediata de las fuerzas policíacas, para que los ciudadanos tengan tranquilidad y se respeten sus derechos, lo que también es prioritario.
Pero también debemos todos los ciudadanos de alguna manera participar en apoyo a las autoridades, la seguridad pública no nada más es responsabilidad del gobierno todos vamos en la misma nave, es importantes unir esfuerzos con un mismo fin, tener confianza y brindarles todo el apoyo a las corporaciones de seguridad, no darles la espalda, hacer causa común sin distingos de credos ni siglas partidistas.
Considero no es prudente militarizar el Estado, se debe reforzar y dar mayores atribuciones a nuestras corporaciones policíacas, equiparlas, proporcionarles lo necesario para el mejor desempeño de su cometido, que se hagan recorridos comunitarios en las zonas urbanas más conflictivas a pie tierra, proceder con base en un procedimiento sistemático operativo y de ser posible se retome el viejo esquema de seguridad, el cual fue muy efectivo en su tiempo, como lo sería hoy.
Sugiero modestamente que se debe proporcionar mayores atribuciones a la policía preventiva con facultades no de prevención sino de investigación de un delito, para que se le proporcione al propio Ministerio Público Investigador, pero además estaría encaminado a la investigación cotidiana en general, considerando el acercamiento constante que se tiene con los ciudadanos en la zona urbana y rural o en su defecto crear la policía encubierta, aclarando, no se haría función ministerial sino de coadyuvancía.
Los mencionados proporcionarían inmediata atención y solución a los problemas de los ciudadanos, se normarían conductas de menores infractores (pandillas) en la vía pública y participarían en el combate a la delincuencia organizada y todo delito en flagrancia, motivado en la esfera de acción tan amplia que tiene la policía preventiva, la dependencia referida no haría una competencia desleal a la Policía Investigadora, (PEI), pero acrecentaría el poder humano y fortalecería el equipo de trabajo, con voluntad y esfuerzo se puede superar cualquier reto, apoyando la petición del Ejecutivo Federal.
Sonora cuenta con policías investigadores de primer nivel, con amplios conocimientos en la materia, probos, sanos, responsables, con ética, leales e institucionales que aportarían sus conocimientos que redundarían en beneficio de nuestro Estado.
Con lo anterior se secundaría en materia de seguridad con los otros niveles de gobierno, actuando con estricto apego a la Ley, respetando las garantías individuales y derechos humanos de los ciudadanos, protegiendo los intereses, e integridad física de los mismos, sin distingos ni ventajas para nadie, con trato prudente y humanitario para todos, ya que los ciudadanos y empresas requieren de la seguridad y la confianza en las instituciones para aplicar la Ley.
La historia nos dice que hace aproximadamente 17 años que desaparecieron los Investigadores en cuestión los que funcionaron 56 años, dando muy pero muy buenos resultados, donde se forjaron muchos y muy buenos policías investigadores, con una férrea disciplina y ética, se era muy rudimentarios porque no se tenían los medios para trabajar como hoy, pero con mucha vocación de servicio.
De los primeros Jefes de Investigaciones en los años cuarenta podemos nombrar al Señor Marco Antonio Durazo Vidal (+), mismo que curiosamente fue a la vez jefe de tránsito, al Señor Luis Fuentes Martinez (+) a quien apodaban “El Bolitas”, Benjamín Celaya Crespo (+), y en los setenta Ramón García Rodríguez, Emilio Cota Díaz, el (Negro Olivarria), Lucio Medina Ríos (+), Renato Félix Saavedra y modestamente el que esto narra en diferentes municipios del estado entre otros, que también hicieron historia.
Indagando documentos de interés personal me encontré uno de mucha valía para el que esto escribe, y a continuación se lo transcribo:
“Por la necesidad de dar mayor protección y seguridad a los ciudadanos de los Municipios, en materia de seguridad pública, se constituyo el 19 de Febrero del año de 1935, por instrucciones del C. Gobernador Constitucional Interino, Emiliano Corella M., la Ley numero 133 que crea Las Oficinas de Identificación Criminal en el Estado de Sonora.”
Con la referida Ley se conformaron los Departamentos de Investigaciones y Averiguaciones Previas, adscritos a la Jefatura de Policía y Tránsito Municipal, con el fin de coadyuvar con el Ministerio Público del Fuero Común, en la búsqueda y aprovechamiento de los indicios materiales que fueran necesarios para el ejercicio de sus funciones.
La seguridad pública es y seguirá siendo la columna vertebral del Estado y todo Municipio, por lo que su labor es determinante en la garantía de protección y seguridad.
Roberto Fleischer Haro, es egresado de la cuarta generación de la Escuela de policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H22263583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com,