jueves, 7 de agosto de 2008

LA FALTA DE DISCIPLINA Y DON DE MANDO

Los reclutas del Centro de Capacitación Policial de Caborca, fueron castigados administrativamente, por alterar el orden en el Aula Escolar, dejándolos en los patios de la Jefatura de Policía durante unos minutos en posición de firmes, como medida disciplinaria.
Se advierte, que no por un mal elemento se puede juzgar un grupo de cadetes, es necesario inculcarles una mayor capacitación de moral y ética, a fin de que conozcan sus habilidades y defectos antes de ingresar a una corporación policíaca, donde el buen comportamiento es vital para el desarrollo de su funcionamiento
Es importante no descuidar lo principal, el recurso humano; hay que cuidar la formación del policía, y considerar que el elemento de cualquier dependencia policíaca es reclutado cuando ya trae una formación y una edad en que ya tiene sus cimientos morales, sean buenos o malos, por lo que nada se puede hacer por corregirlos
Es por ello que la gran deficiencia de los cuerpos policiales está en la falta de principios éticos, de adoctrinamiento. No hay vocación de servicio.
El reglón de seguridad pública es uno de los reclamos más sentidos de la población, lo anterior no es tarea fácil, máxime aún si consideramos que la planta policíaca es escasa y que además no se cuenta con elementos preparados, con moral, disciplina, leales, que sean institucionales, y sobre todo que no participen en el desaseo de la Ley, la Verdad y la Justicia.
El camino de la Seguridad Pública que hemos escogido para brindar bienestar y tranquilidad a los ciudadanos de los Municipios del Estado de Sonora, es el cambio de los valores, del imperio de la Ley, del dialogo, del entendimiento, de la fraternidad, de la unidad, de la concordia que los conduce como unos Municipios seguros.
El liderazgo y don de mando: Cualquier jefe que delegue autoridad debe estar consiente lo que esto implica, que le está otorgando al elemento a quien se le comisiona, libertad de hacer lo que éste desee, pero el (el jefe) seguirá teniendo la responsabilidad de las consecuencias en la corporación policíaca.
Los elementos de Seguridad pública que reciben la autoridad para realizar determinado operativo como ellos lo consideren conveniente, de parte de un jefe que asume toda la responsabilidad sobre el resultado, cualquiera que éste sea, llegan a sentir que la última cosa que harían, seria fallarle.
De esta forma, un genuino sentido de responsabilidad de parte del jefe, se transforma en una auténtica necesidad de quienes colaboran con él.
Aquellos jefes que no están dispuestos a aceptar la responsabilidad por las acciones de un elemento policiaco a quien le han delegado alguna autoridad, es muy difícil responsabilizarlo de comisión alguna, por haberse tomado atribuciones fuera de la legalidad.
El peor Jefe Policiaco es aquel que culpa a sus elementos de los errores y sin embrago, desea estar ejerciendo su poder y autoridad, tomando todo el crédito por los éxitos.
El jefe que no se permite así mismo eludir ninguna responsabilidad, no tiene otra alternativa que confiar en las personas. Cuando un jefe muestra este atrevido espíritu, condiciona un valor semejante en su personal y garantiza su cooperación voluntaria. Aquí radica la verdadera base del liderazgo.
Que consideren las nuevas generaciones de policías que la criminalidad organizada no puede ser combatida de un modo desorganizado.
Roberto Fleischer Haro es egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad Pública FEHR440205H26223583 e. mail rfleischer_44@hotmail.com
ROBERTO FLEISCHER HARO © 2008 Template by:
SkinCorner