lunes, 7 de julio de 2008

APLICACIÓN RAZONABLE

Para alcanzar los fines de la seguridad pública resultan insuficientes la vigilancia y protección contra la delincuencia, actividades que sin dejar de ser imprescindibles, están enfocadas únicamente a los efectos y no a las causas de la criminalidad, las cuales tienen su origen en diversos factores, entre los que destacan: la educación, los valores, la cultura, la vivienda, el empleo, y la distribución de los ingresos, así como el entorno social y familiar, a esto último algunos autores la designan como política de bienestar social.
Las acciones establecidas por el Estado para prevenir, disuadir, combatir y reprimir las conductas antisociales, las cuales pueden convertirse en delito y poner en peligro o dañar los bienes necesarios para la convivencia social y desestabilizar las instituciones públicas y privadas.
Al observar la gravedad que traen consigo los problemas de la inseguridad pública a nivel nacional, es prudente fortalecer la lucha en contra de la delincuencia y hay que sumar voluntades y tomar conciencia de que estos asuntos de la violencia criminal, son responsabilidad de todos, no solamente del Gobierno.
El tema de la seguridad no solamente es cuestión de policías, de armas y de patrullas, es fundamentalmente personal. Es un asunto que tenemos que llevar a casa, al núcleo familiar, para trabajar a fondo; y así generar la cultura de la legalidad, ese es el deber que tenemos que sembrar en la familia, la educación como el valor máximo de los seres humanos.
La importancia de la cooperación no sólo de los órganos policíacos sino de toda la población, al denunciar con inteligencia y no encubrir a delincuentes para que el narco-menudeo, el robo en todas sus modalidades, y la proliferación de pandillas y otros no se apoderen del territorio Sonorense, todavía se puede considerar que Sonora no tiene problemas tan graves de seguridad, pero no hay que esperar para tomar acciones contundentes.
La seguridad pública tiene que estar garantizada a la brevedad, de ésta dependen las inversiones nacionales y extranjeras, lo económico, la gobernación de riqueza y los empleos, para esto se debe contar con programas efectivos en seguridad “en ello radica en gran medida la crisis que vivimos desde hace muchos años”, porque a la fecha lo único que se realiza “son ejercicios de simulación”. Con un buen programa de seguridad pública se buscaría anular los índices criminales, la violencia y la impunidad.
Establecer programas, políticas, instrumentos y mecanismos tendientes a prevenir la corrupción en todas sus formas, dentro de las instancias administrativas y operativas, contribuir a erradicar la impunidad, aplicando la ley para sancionar las conductas ilícitas de los servidores públicos, basándose en investigaciones debidamente fundadas que permitan enfrentar casos de corrupción sin distinción alguna.
Para tal efecto, actualmente se cuenta con el Sistema Nacional de Seguridad, Dirección General del Sistema Nacional de Información y Registro Nacional de Personal, donde se deben encontrar registrados todos los datos generales de los elementos de las corporaciones policíacas a nivel Nacional.
Se considera que día a día, las publicaciones especializadas en la materia están trayendo información relativa e innovadora para diferentes formas de investigación criminal que van enriqueciendo cada vez más nuestra cultura policial.
La acción conjunta de las policías, y sobre todo la centralización de información de inteligencia es básica para operar con rapidez y certidumbre, aunque tan importantes como ellas serán la capacitación técnica y los sistemas de control interno y la vigilancia externa. Si no se tienen éstos, simplemente serán muchos policías con el mismo uniforme.
Los delincuentes actúan contra la ley, pero hay que atacarlos con apego a la misma. En general, las fuerzas policíacas operan según un modelo represivo y reactivo, más que preventivo, en el que prevalece la fuerza, no la inteligencia, para desarticular a quiénes infringen o pretenden violar la ley.
Resta dar a los policías una formación cívica y ética para que capten la dimensión de su tarea y la asuman con orgullo y con el reconocimiento de una sociedad que está harta de temerles, en lugar de confiar en ellos.
Hay que dar un apoyo irrestricto, reforzar, estimular, incrementar el presupuesto y proporcionarles todo el equipo necesario a las corporaciones policíacas que a costa de sus vidas velan por nuestros intereses e integridad física, la prevención es la reina de la seguridad y recordemos que más policías sin garantías no resuelve de fondo la crisis.
Roberto Fleischer Haro, es egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 E. Mail rfleischer_44@hotmail.com
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