
Siguen extorsiones telefónicas desde el CERESO ( Los internos de los penales siguen haciendo de las suyas dentro de los mismos). La sociedad se pregunta ¿quien permite la entrada de los teléfonos celulares a los penados? ¿A quien beneficia tal acción? ¿Cuánto cuestan esos privilegios? etc,.Por el contenido de esta información tan constructiva y propicia que ayuda a agudizar la mentalidad de todos nosotros los ciudadanos en materia delincuencial, les transmito íntegro el contenido de la presente:
La mujer ha caído en el engaño. La senda del miedo comenzará unas horas más tarde, por ahora sólo sentirá angustia.
El estafador busca engatusarla y le cuenta esta historia: "Tía, lo que pasa es que me agarraron unos judiciales, venía en mi carro cuando me detuvieron y como llevaba botellas de vino, no me quieren dejar ir."
"No me digas -dice ansiosa la mujer- no te preocupes hijo, haber cómo le hacemos, ¿con quién vienes?". "Vengo solo", responde.
Ahora comienza la extorsión. Le pedirá números de tarjetas para celular con la excusa de seguir comunicándose con ella, luego, tras una agonizante espera, buscará dar su mayor golpe: Hacer que deposite 10 mil pesos en el banco.
"Tía, te hablo en unos 10 minutos para que me pases los números, yo te lo pago cuando llegue". "Sí hijo, ahorita voy por las tarjetas y después seguimos hablando", contesta ella. El tiempo acordado pasó y el teléfono vuelve a sonar. La mujer levanta la bocina y uno a uno le entrega los números de tres tarjetas telefónicas. Hasta ahora no le ha pasado por la mente la idea de una extorsión.
Ella no deja de pensar en la angustia por la que pasa su sobrino. Le preocupa lo que le hagan los agentes. Inquieta, trata de comunicarse con sus familiares en el extranjero, pero no logra establecer contacto. Las cosas favorecen al extorsionador.
Llegó el momento. La siniestra voz le pide hacer un depósito en el banco. Diez mil pesos. "Los judiciales aceptaron un trato, me dejarán salir con ese dinero". Le dicta el número de cuenta y termina la que será la última llamada. A partir de ahora ya no establecerá más comunicación.
Está por demás decir que la mujer fue al banco e hizo el depósito. Horas más tarde, esperó la llamada, pero nunca llegó. Nuevamente habló a Estados Unidos para comunicarse con su familia y avisarles lo que había sucedido.
Aquí inició su temor, le dijeron que su sobrino nunca había salido del país. "¿Entonces está bien? -preguntó sorprendida- pero cómo, si acabo de hablar con él y me dijo que estaba en México". En ese momento sintió un frío estremecedor, recorría todo su cuerpo y una nueva palabra tuvo gran peso en su vida: extorsión.
Varias cosas pasan por su mente. No puede creer lo que pasó. Algunos pensamientos son forzados a ajustarse en la idea de un fraude. Comienza a reaccionar y poco a poco vislumbra su ingenuidad, ningún dato en especial, ninguna referencia. Se sorprende: "¿Cómo pude haber sido tan tonta?", se cuestiona una y otra vez. Se sabe engañada y burlada.
Pero como ella, hay muchos. Durante 2008, se registraron 698 intentos de extorsión telefónica atribuidas a presuntos integrantes de Los Zetas, según informes del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del DF.
La mujer no sabe de quién fue víctima, lo único que sabe es que tiene miedo, su temor proviene de sentirse a merced de los delincuentes. Se hace preguntas: ¿Sabrán dónde vivo? ¿Tendrán referencia de mi familia? ¿Me estarán vigilando? Pasarán meses para que se recupere de esta situación.
El Consejo Ciudadano informó también que al finalizar 2008, la forma de extorsión más frecuente fue la que refiere la "detención o accidente de un pariente que viene del extranjero"; se reportan 2 mil 164 casos.
Qué hacer en el momento de la llamada:
Cuelga de inmediato, así tendrás un poco más de tiempo para pensar. Búscalo, trata de encontrar al familiar con el que pretenden extorsionarte, llama a su celular, trabajo o a su mejor amigo; Solicita ayuda, coméntale la situación a algún familiar para que te ayude en la búsqueda. Si encuentras a tu familiar, deja el teléfono descolgado por algunas horas; si no lo encuentras, trata de ganar el mayor tiempo posible. No des algún dato personal ni obedezcas a las peticiones que te hacen.
Medidas preventivas:
Grabar un saludo en una contestadora también es un medio por el cual pueden obtener información tuya. No respondas a encuestas telefónicas en las que te requieran algún tipo de dato personal. Actualiza tu directorio telefónico; deja en él los números de tus amigos, gente cercana, trabajo o escuela para que puedan localizarte por diferentes vías. Haz del conocimiento de tu familia y amigos esta problemática para que no los tomen desprevenidos.
Aunque no es publicidad para las compañías telefónicas, es recomendable contar con el servicio de identificador de llamadas. Como jóvenes, algunas veces apagamos el celular para no recibir llamadas, sin embargo, es un grave error, pues en una situación de caos lo mejor es llevar tu celular y que esté prendido.
Números telefónicos a tu disposición
El Consejo Ciudadano de Seguridad Pública te brindará ayuda e información. El número para denunciar este tipo de casos es el 5533-5533.
México Unido contra la Delincuencia también pone a tu disposición el número: 5515-6759.
En las entidades federativas y a nivel federal puedes llamar a: 01 900 8 DENUNCIA (33686242), 01 800 9000 AFI (234), 5346-2515, 5484-0490 y 92.
También puedes hablar al 066.
En cualquiera de estos números te ampliarán la información sobre este tema.¿Tu no has sido víctima de este fraude?, ¿lo denunciaste?, ¿qué hiciste?
Tomado Vía Internet.
Roberto Fleischer Haro egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com