domingo, 4 de enero de 2009

Los celos profesionales y los compromisos

Por los hechos suscitados en Caborca, Sonora, el día primero del año a las 6:15 horas, en el “levantón” de un elemento de Seguridad Pública Municipal, quedó de manifiesto la falta de coordinación de los tres niveles de gobierno, al pedir el apoyo a las otras Corporaciones en auxilio del policía; el cual nunca llegó.
La inseguridad no nada más en los ciudadanos genera un clima de potencial violencia y de conductas delictivas, sino que ya lo estamos viviendo en las corporaciones policíacas.
Que lamentable que exista esa diferencia de actitudes, inclusive hay un verdadero temor reverencial de los policías hacia los grandes lideres de la delincuencia, dada la inmensa desproporción económica de la criminalidad organizada en relación con la situación funcional del servidor público policiaco, además desde la corrupta venta de seguridad.
Incidencias que están en el mismo nivel de otros hechos cotidianos como la pequeña corrupción, inducciones físicas, liberación en una situación de flagrancia, etcétera... Todo esto, sin embargo es más bien un reflejo de la historia general de corrupción.
Es necesario que las corporaciones policíacas en su ámbito de competencia deberán dar una lucha frontal contra el crimen, colaborar en forma decidida en común acuerdo y con absoluta transparencia, desterrando vicios arraigados y consolidando la confianza de la sociedad en sus actuaciones, hermanados sin prejuicios en una sola agrupación que redunde en beneficio de todos.
Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de coadyuvar por medio de la denuncia con los gobiernos que hacen un esfuerzo sobrehumano por brindarnos seguridad, proteger nuestros intereses e integridad física, como lo establece el artículo 21 Constitucional, y que alcancen los fines de seguridad pública mediante la prevención, persecución, sanción de delitos y desacato al bando de policía y gobierno.
Las corporaciones policíacas deben tener una responsabilidad compartida, dado a lo anterior tienen funciones muy comunes marcadas por la propia Ley. No hay lugar a confusión alguna. Ahora bien, se presenta el fenómeno de la coordinación principalmente en las dependencias estatales y federales, lo que no debe implicar problema alguno si se conoce el orden jurídico; cuando se actúa conociendo el alcance de las Leyes y reglamentos no tiene porque existir dificultad, temor o recelo.
No pueden ni deben las corporaciones policíacas estar fragmentadas, deben compartir visiones, estrategias, procedimientos de operación, y responsabilidades en términos de hacer su trabajo en conjunto.
Es meritorio el reconocimiento al esfuerzo de las corporaciones policíacas en general, protección civil, cruz roja, bomberos y todos los clubes de servicio quienes con su empeño, vocación de servicio y cumplimiento del deber hicieron posible que los ciudadanos tuviéramos una convivencia familiar en los festejos de fin de año de paz y tranquilidad. ¡¡¡¡¡Felicidades enhorabuena!!!
Roberto Fleischer Haro egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com
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