Nuestro Estado de Sonora, debido a su ubicación geográfica con Estados Unidos, genera un clima de inseguridad, siendo el delito de trafico de armas entre otros, el que más aqueja.Hemos visto y de alguna forma siendo testigos, como han proliferado sin control alguno, las armas de fuego, de todos tipos y calibres
Definitivamente, a raíz de la creación de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, ello ha repercutido en los llamados delitos comunes, ya sean o no del orden federal.
Estamos enterados los ciudadanos por los medios de comunicación que recientemente el Procurador de Justicia del Estado, tuvo un acuerdo con su homólogo del estado de Arizona, relacionado con la excesiva venta de armas de fuego hacia nuestro territorio; pero también es sabido de la cantidad de armerías existentes en toda la franja fronteriza que se dedican legalmente a la venta de armas de fuego.
El contrabando de armas se ha ido incrementando considerablemente y es alarmante y nos causa pánico ver que conductas delictivas como los homicidios, robos y asaltos, predominan en los diferentes municipios del Estado.
Estos delincuentes han recurrido a la agresión como medio indispensable para sus actividades, utilizando armas de fuego, pero esto no para ahí, la agresión ha pasado de la violencia física o moral a la crueldad, hasta llegar al salvajismo.
Para lo cual no existe autoridad alguna que ponga freno a este contrabando indiscriminado de objetos de la muerte, ya que las armas no sirven ni son utilizadas para otra cosa más que para provocar la muerte, independientemente de la forma en que se vea.
Podemos apreciar que el problema es confuso, constitucionalmente se nos dice “los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derechos a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legitima defensa, con excepción de las prohibidas...”.
Por un lado se nos otorga un derecho, pero no se brindan facilidades legales para ejercerlo, ocasionando con esto una serie de conductas que no deberían de existir. Ya que en el marco de la ilegalidad se propicia al tráfico de armas.
Si bien es cierto tenemos autoridades encargadas de resguardar nuestras fronteras y pasos aduanales como: la Secretaría de la Defensa Nacional por medio del Ejercito, la de Marina por medio de la Armada, Gobernación por medio del Instituto Nacional de Migración, Hacienda y Crédito Público por medio de sus Agentes Aduanales y/o Policía Fiscal, Procuraduría General de la República a través de sus Agentes, entre otros.
Sabemos que existe el contrabando hormiga que se suele dar en toda clase de productos o mercancías ilícitas que son de difícil detección, como también es verdad que se han detectado contrabandos a discreción de armas de fuego, en los cuales pudiera haber complicidad de las autoridades.
Por lo consiguiente les resulta difícil detener, perseguir o investigar lo que ellas mismas propician, máxime si tomamos en consideración que en Estados Unidos, cualquier persona puede adquirir un arma sin muchos requisitos.
Grave está la situación, porque cómo explicar que un fabricante o vendedor por lo general extranjero, el cual no comercia sus productos más que con los gobiernos de los países, encontramos aquellas mercancías en lugares y con personas no idóneas.
No existe otra respuesta de que pudiera estar de por medio el soborno, el cohecho, el contubernio, el encubrimiento y la complicidad de autoridades.
Es difícil precisar con claridad los distintos efectos que acarrea este tipo de delincuencia, pero lo que si aclaramos es que existen muchas acciones realizadas por el gobierno mexicano a fin de contrarrestar este fenómeno delictivo.
Roberto Fleischer Haro, egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223538 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com