
Tratando de cambiar de tema, pero relacionado con la seguridad pública y exponer a las nuevas generaciones pasajes de la historia de Sonora, nos daremos cuenta que el delito siempre ha acompañado al hombre, nada más que hoy mas profesionalizado.El Asalto de Anivácachi
El año de 1918, el Estado de Sonora estaba dominado por el Gral. Plutarco Elías Calles y en la ciudad de Douglas, Arizona, vivían algunos refugiados políticos que habían militado en diversas fuerzas armadas.
Era presidente Municipal de la villa de Agua Prieta Jorge Tato y administrador de la Aduana Fronteriza don Carlos Caturegly, quien hacía una remesa mensual de los fondos recaudados y los conducía personalmente acompañado por varios celadores a sus órdenes.
El día primero de diciembre de 1918, salió de Agua Prieta don Carlos Caturegly acompañado de los celadores Cabo Francisco Bermúdez, Celador Emilio Vidrios y el Srio. Gilberto Luque conduciendo $150,000 en oro sellado, que circulaba en aquella época.
Al llegar a la sierra de Anivácachi, donde existe una depresión de camino, un grupo de asaltantes enmascarados, hizo fuego simultáneo sobre la conducta, matando a cuantos con ella iban, menos al celador Vidrios, que lo dejaron por muerto, gravemente herido, quien, una hora mas tarde, fue recogido en el auto de unos ingenieros que pasaron por el lugar del asalto.
Cuando el Gral. Calles recibió el mensaje dándole cuenta del terrible suceso, cuentan quienes estaban presentes, que dio un salto en su asiento y comenzó a pasearse agitado a lo largo del salón.
Caturegly no solo era amigo suyo, sino que había sido un compañerito fiel en los días de su orfandad.
Calles, después de madura reflexión, le ordenó a su secretaria: Ponga un mensaje a Tato ordenando que active las investigaciones y que informe; al Cónsul de Douglas le pone otro pidiendo su activa cooperación en el esclarecimiento del asalto.
Mientras tanto los asaltantes se repartían el dinero de acuerdo con el criterio del jefe de la expedición, recibiendo unos $15,000.00 y otros un tercio de esa cantidad, que ocultaron en lugares apartados de los patios, situados en las calles 1ª. 4ª. Y 7ª. De la población vecina. Según los datos de la policía, los acusados se habían confabulado en un subterráneo de la calle 7ª. En Douglas, donde habían acordado asaltar la aduana mexicana; pero durante una reunión alguien insinuó la idea de que era mas fácil el asalto de Anivácachi.
Todos los complicados en este sangriento suceso eran enemigos del Callismo, menos uno, que tenía la confianza del Gral. Calles.
Cuando las cosas tomaban un cariz desagradable, dos hermanos que tenían una tienda en la calle 4ª. En Douglas, abandonaron la población y se ocultaron en California, donde años después fueron vistos por antiguos conocidos; otro de los complicados, nativo de Fronteras, también buscó la salvación en la huída; Un chofer nativo de Oputo, donde su Señor Padre había sido Presidente Municipal, que también estaba complicado por haber facilitado su automóvil, asistió al entierro de las víctimas del asalto y le ofrendó al difunto Caturegly una valiosa corona; Pero cuando supo que el Presidente Tato y otros americanos habían visitado al Doctor, que a la sazón estaba enfermo, pidiéndole que ayudara a esclarecer aquel sangriento suceso, puso los pies en franca huida con rumbo de los pueblos de Bavispe, y Bacadéhuachi, donde al fin, fue capturado por Canuto Ortega y conducido a Moctezuma, donde lo colgaron.
El General Calles se trasladó a la Villa de Agua Prieta, aproximadamente el día 10 de Diciembre, del mismo año y comenzó a verificar algunas investigaciones que dieron la clave de cuanto se necesitaba saber sobre el asalto.
Un cochero amigo del General Calles, que también parecía estar complicado, fue inducido a cruzar la Línea para que se presentara a declarar, y, según datos del archivo, fue el quien proporcionó hechos más extensos y completos.
Roberto Fleischer Haro egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad Pública FEHR440205H26223583 E. Mail rfleischer_44@hotmail.com