¿Qué es la violencia? Es el recurso a la agresión, a la ofensa, al insulto, a los golpes, a las armas, etc., con el fin de vencer al otro, rebajarlo y, si es posible, destruirlo y eliminarlo.Es el uso de la fuerza para imponerse a los demás.
Es la ansiedad de adquirir poder y de aparecer como dominador sobre personas, grupos o naciones.
Diferentes clases de violencia. Violencia verbal: Cuando se insulta a los otros se les ofende, se les dicen palabras hirientes, se les calumnia, se les presiona; cuando se hacen públicas cosas que debieran permanecer ocultas.
Violencia física: Cuando se usan golpes y torturas; se priva a alguien de comer, beber y vestir; cuando se arroja de casa al más débil; cuando se hace un secuestro o se asesina.
Violencia armada: Cuando se acude a armas de todo tipo, desde blancas hasta atómicas y nucleares; cuando el terrorismo parece ser la única solución a los problemas.
Violencia social: Cuando se usan influencias o presiones para lograr ciertos resultados; cuando alguien se atraviesa en nuestro camino y respondemos con un empujón o un sonido ofensivo del claxon; cuando se discrimina a alguien por su ropa y presentación externa.
Violencia política: Cuando el partido impone sus normas y ¡pobre de aquel que no las siga! ; cuando no se respetan los votos populares y son impuestos quienes no fueron legítimamente elegidos.
Violencia psicológica: Cuando se manipula y presiona, incluso más allá de la conciencia del sujeto; cuando se encasilla o etiqueta a una persona en determinada categoría; cuando a fuerza se le quiere hacer sentir mal.
Violencia deportiva: Cuando se quiere ganar lesionando o destruyendo al adversario, en vez de reconocer la superioridad del otro y la incapacidad personal.
Violencia callejera: Cuando las pandillas imponen sus leyes, atracan a los transeúntes, destruyen lo que encuentran, pintarrajean paredes, roban automóviles, secuestran camiones...
Violencia escolar: Cuando el maestro pone o quita calificaciones a su arbitrio; cuando se usan represalias o castigos injustos; cuando los alumnos resisten con pasividad o quitan a los maestros que les exigen lo justo.
Violencia religiosa: Cuando la vivencia cristiana se reduce al miedo por los castigos divinos; cuando la predicación está sobrecargada de amenazas de condenación, cuando la autoridad eclesiástica o los grupos religiosos se quieran imponer por la fuerza.
Violencia familiar: Cuando la educación de los hijos se reduce a golpes, insultos y castigos; cuando se exige una obediencia más allá de lo justo y razonable cuando los esposos ya no se aman y sólo se ofenden; cuando los hijos no colaboran y sólo exigen y hacen caprichos.
Violencia institucionalizada: Cuando se atropella la dignidad humana, hasta en sus derechos más fundamentales. Esta violencia puede ser subversiva o represiva.
El orgullo y la envidia. Si no admito que los demás son mejores que yo, o que tienen la razón que yo no poseo, trataré de destruirlos. Su superioridad es un reproche a mi mediocridad, y el Caín que llevamos dentro hace que matemos al inocente Abel.
La ambición del poder. Quien quiere imponer su ley y sobresalir, someter a los demás y dominar, no dudará en recurrir a cualquier medio, con tal de lograrlo.
La deseducación en el hogar. Cuando el niño siempre ve y oye gritos e insultos; cuando se le aconseja que no se deje, cuando se le compran juguetes de armas y guerras; cuando comprueba que gana quien es más agresivo, etc., es el hogar donde se preparan las nuevas generaciones de violentos.
La contaminación social. Si las conversaciones y consejos que escuchamos están muy marcados por la violencia; si los medios de comunicación insisten morbosamente en las notas rojas; si los programas de cine y televisión, incluso las caricaturas, están saturados de crímenes, asaltos y suspenso, será muy difícil sustraerse a este medio ambiente de violencia.
La Imitación y el deseo de sobresalir. Si en otros países o regiones hay pandillas de adolescentes y jóvenes; si se les da tanta publicidad a los terroristas y guerrilleros; si las películas presentan tan detalladamente la forma de robar y matar, ¿cómo no sentir el atractivo de hacer algo semejante, aunque sea para salir del anonimato y llamar la atención?.
Las Ideologías de odio. Cuántos maestros hacen gala de la negación de toda autoridad y defienden sistemas que sostienen la violencia como único camino para conseguir el poder y la transformación social. Si a los jóvenes se les imparten sólo estas ideas, por qué extrañarnos de que después sean violentos... Y tan violenta es la ideología marxista como la capitalista.
La saturación de bienes materiales. Cuando a un niño se le da todo (a veces, como compensación por no darle cariño y no dedicarle tiempo); cuando a un joven se le facilitan todos los recursos económicos para que haga lo que quiera, es muy fácil que se tornen exigentes y violentos; que no se conformen con nada y destruyan las cosas; al fin que a ellos no les han costado.
El deseo de tener sin trabajar. Pobres y ricos quieren tener más y adquirir lo que la publicidad aconseja. Muchos no se contentan con tener lo necesario, como fruto de un trabajo honesto y constante. Quieren presumir y disfrutar, pero sin trabajar. Para ello, asaltan, roban, secuestran y destruyen a quien se les opone.
La Injusticia social. Cuando se ven tantos contrastes entre quienes tienen mucho y quienes carecen de todo; Cuando los lujos de los poderosos son un insulto y una ofensa a los marginados; cuando los miserables observan los derroches del júnior; cuando no todos tenemos las mismas oportunidades, es una tentación hacer uso de la violencia, bien como un resentimiento social, bien como una compensación de frustraciones.
La rebeldía contra el "orden establecido". Si un padre de familia es autoritario e injusto, es explicable que el hijo quiera defenderse como pueda. Si los gobernantes y las clases dirigentes solo piensan en sus intereses y los defienden con el ejército y la fuerza, no es de extrañar que los oprimidos recurran a la violencia, porque a veces aparece como el único camino para luchar por el cambio y por la defensa de sus legítimos derechos.
La vagancia y la búsqueda de sensaciones nuevas. Cuando los niños y los jóvenes reciben todo y no son educados para colaborar en el trabajo de la familia, sólo están ideando qué hacer. Y como algunos ya han pasado por las experiencias del sexo, del alcohol e incluso de la droga, buscan algo nuevo y excitante, como es robar, destruir y hasta matar.
La violencia, pues, está dentro de nosotros mismos; está en la familia y en la escuela; está en el medio ambiente y en todo.
Roberto Fleischer Haro egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com