Actualmente tenemos un concepto de la seguridad pública como sinónimo de ineficiencia, corrupción, prepotencia, nepotismo, falta de profesionalismo, delincuencia, egoísmo; en fin, todo aquello negativo que usted recuerde, ya sea por experiencia propia, haber escuchado o leído en algún medio informativo alguna historia de esta organización.Pero analizando a fondo las corporaciones policíacas de nuestro Estado, podemos apreciar que la seguridad pública también es sinónimo de servicio, entrega, sacrificio, responsabilidad, ética, disciplina, profesionalismo, amor a la patria, lucha de quienes día a día se esfuerzan con honor y lealtad en dar lo mejor de sí por su comunidad, pero no podemos medirlos a todos por igual.
Las policías preventivas tienen una esfera de acción muy extensa y tienen la ingerencia y el deber de participar en todos los delitos en flagrancia, poner a disposición de la autoridad competente al o los responsables y materia del delito, no se puede ser excluyente de responsabilidad.
Se debe tener la capacidad, honestidad, responsabilidad y don de mando de parte de los jefes, para administrar las corporaciones policíacas.
Se tiene considerada una propuesta con el fin de crear una Policía Nacional, con resultados a corto, mediano y largo plazo.
Dicha corporación propiciaría un cambio en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Y para garantizar el éxito de la Policía Nacional ésta debe federalizarse, así es que dependeríamos de una policía centralizada que combatiría el crimen organizado y común, la que además normará la conducta de los ciudadanos en la vía pública.
Se pretende que todos los Estados y Municipios estén de acuerdo con que ésta sustituya a las actuales, porque hacer convivir una y otras terminarían por contaminar a la primera y el problema continuará con una policía más inmersa en la corrupción.
O sea que en este caso se está generalizando y las corporaciones estatales y municipales son las corruptas, aquí no cabe lo mencionado con antelación.
Además, la creación de esta Policía Nacional deberá conllevar una reforma para crear un código penal único, y dejar en la federación todo el peso de la procuración y administración de justicia.
Olvídese, de la Procuraduría de Justicia del Estado, del Código Penal y de Procedimientos, Ley 255 de Seguridad Pública, Bando de Policía y Gobierno, Ley y Reglamento de Tránsito etc.
A pesar de todos los males yo me quedo con las corporaciones policíacas actuales, pero si somos buenos hay que tratar de ser mejores, los sonorenses somos hombres de carácter, acostumbrados a los retos a salir delante de todo compromiso y con la frente en alto.
“Nada debe tener prioridad por encima de la Justicia, de su procuración y de su impartición, apoyada ésta por una organización policial ordenada, honesta y eficiente.
Si no lo hacemos así, todo lo que se prepare, planee y construya será inútil, ya que no es posible vivir y convivir con una sociedad en la que el crimen se enseñorea.
¿Pero que tal si nuestras corporaciones policíacas tuvieran un código de ética como el que a continuación describo?
“Como policía tengo la obligación fundamental de servir a la sociedad, proteger vidas y bienes; defender al inocente del engaño, a los débiles de la opresión y la intimidación; emplear la paz contra la violencia y el desorden y respetar los derechos constitucionales de libertad, igualdad y justicia de todos los ciudadanos.
Llevaré una vida irreprochable como ejemplo para todos; mostraré valor y calma frente al peligro, al desprecio, al abuso o al deshonor; practicaré la moderación en todo y tendré constantemente presente el bienestar de los demás. Seré honesto en mi pensamiento y en mis acciones; tanto en mi vida personal como profesional, seré un ejemplo en el cumplimiento de las Leyes y de los reglamentos de mi institución. Todo lo que observe de naturaleza confidencial o que se me confíe en el ejercicio de mis funciones oficiales, lo guardare en secreto a menos que su revelación sea necesaria en cumplimiento de mi deber.
Nunca actuaré ilegalmente ni permitiré que los sentimientos, prejuicios, animosidades o amistades personales lleguen a influir sobre mis decisiones. Seré inflexible pero justo con los delincuentes y haré observar las Leyes en forma cortés y adecuada, sin temores ni favores, sin malicia o mala voluntad, sin emplear violencia o fuerza innecesaria y sin aceptar jamás recompensas.
Reconozco que el lema Dios y Patria, simboliza la fe del ciudadano y que lo acepto en representación de la confianza de mis conciudadanos y que lo conservaré mientras que siga fiel a los principios de la ética policial. Lucharé constantemente para lograr estos objetivos e ideales, dedicándome ante Dios a la profesión escogida: La de ser Policía”.
Código de ética de la Policía de Colombia.
Prácticamente con la creación de la Policía Nacional se estaría violando la autonomía de los Estados. Afortunadamente no se cuenta con una Ley debidamente constituida que avale la propuesta, por lo que podría quedar en buenos propósitos.
Roberto Fleischer Haro, egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad Pública FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com