viernes, 17 de octubre de 2008

La Puerta Giratoria

Como dijo Eduardo, en su V Informe de Trabajo (por que así le gusta que le digan y le hablen de frente) hay mucha chamba por hacer en todas las áreas de su gobierno, y lo que más le preocupa son las familias sonorenses que están siendo dañadas por la enfermedad del siglo; las drogas.
Es alarmante que este mal canceroso esté avanzando aceleradamente y no se encuentre un antídoto que aminore su carrera de muerte.
Ya tenemos a la puerta de los centros educativos el microbio de la célula que amenaza con proliferar, embrutecer y corromper la salud de los estudiantes.
Los padres de familia muy cómodamente hemos legado nuestra responsabilidad como tales, a los maestros, si se nos cita al colegio con el fin de ver las necesidades apremiantes con relación a la conducta de nuestros, hijos no comparecemos. Propiciamos el acceso a las drogas dándoles dinero, ya que buscan la manera de emular a los demás.
Es sabido que el menor de edad, por ser una persona inimputable para el derecho penal, es muchas veces utilizado, inducido, atraído por grupos de delincuentes, llámese pandillerismo, asociación o cualquier ente delictivo, para ser conducto y cometer delitos, esto en razón de que el menor por lo general no es castigado como son en su momento los mayores de edad integrantes de esas agrupaciones que rondan los centros educativos.
Con tales actitudes, el menor de edad, en su calidad de inimputable, sufre una doble victimización, ya que por un lado se le corrompe, se le prostituye, se le induce al delito; y por otro lado la sociedad lo arremete limitando jurídicamente su actuar, sin darle la oportunidad de crecer y de adaptarse socialmente.
Hemos visto como ha ido evolucionando el delito y su forma de realización, de lo sangriento y brutal se pasa a la sutileza, esto es de la fuerza a la inteligencia, pero en las últimas décadas se está regresando a una época de realización primitiva, salvaje, cuyos medios además de ser violentos son agresivos.
En este país se han hecho grandes esfuerzos por combatir la delincuencia organizada, se han implementado acciones que van desde la protección a testigos que colaboran con la justicia o las autoridades, hasta los llamados jueces sin rostro, denominados así por aquellos juzgadores que para proteger su integridad física evitan dar la cara para evitar represalias.
Considero que de alguna forma estamos regresando a la manera de castigar y juzgar tal y como se llevaba a cabo en la Santa Inquisición. Siendo que se han preocupado por castigar la conducta dejando al margen o ignorando la prevención.
Así es que constantemente nos enteramos en los medios masivos de comunicación, de la detención de malvivientes dedicados al narcomenudeo, los que reproducen y acrecentan su negocio ignorándose en donde son internados, a razón de que la población penitenciaria sobrepasa el límite de su capacidad con una cantidad exagerada, a no ser que ingresen por una puerta giratoria (entrada y salida al mismo tiempo) lo que sería muy lamentable.
Sugiero crear un programa preventivo de acciones integrales que garanticen la seguridad general de los Sonorenses, que se le dé un seguimiento constante, con autoridad y decisión, no de relumbrón ni para la foto ni colgarse la medallita, con interés real de apoyo a los estudiantes, jóvenes y por el bien de las familias, que es lo que preocupa, buscar con realidad disminuir el índice delictivo en la entidad, así como el consumo de drogas y otros enervantes como el alcohol y el tabaco considerados detonantes de los actos delictivos en la ciudad, pero sobre todo en la población juvenil.
Por lo tanto debemos de preocuparnos menos y ocuparnos mas del problema. Roberto Fleischer Haro egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com
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