viernes, 27 de junio de 2008

LA CRUDA REALIDAD DE LAS CORPORACIONES POLICIACAS

La Seguridad Pública es un tema muy complejo, quienes por décadas hemos participado en activo en las corporaciones desde Oficiales y Jefes Policíacos en diferentes dependencias locales y fuera de nuestro Estado, sabemos de las incongruencias y desilusiones que se presentan en tan abnegada e incomprendida vocación.
Parece ser que todos los ciudadanos, funcionarios públicos, legisladores locales, difieren de la actuación de la Policía Municipal, afortunadamente para ellos es la única corporación a quien el vecino puede denunciar y pedir el auxilio en el momento preciso.
No podemos opinar, reformar Leyes, si no conocemos la problemática, sin haber vivido ni convivido a ciencia cierta el quehacer de la prevención con los elementos, que como seres humanos conforman las diferentes corporaciones policíacas de nuestro Estado.
De qué hay corruptos, si los hay, porque donde se mueve dinero llámese como se quiera llamar, hay corruptibles. No nada mas en las corporaciones policíacas que son los que dan la cara ante la sociedad.
Se trata de una tentación siempre actual de lograr de una forma mágica lo que requiere esfuerzo, compromiso y perseverancia.
Por principio de cuentas los nombramientos de los Jefes de Policía de los diferentes Municipios del Estado, se dan por compadrazgo, por que es amigo del secretario del Ayuntamiento o de fulano de tal o recomendado de X, o porqué es Licenciado, Ingeniero etc., pudieran tener capacidad en la materia que desempeñan pero no son policías.
Además no son valorados ni investigados en el banco de datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, desconocen la problemática y ahí empieza el desorden, la incapacidad e inoperatividad policíaca, la falta de don de mando, la indisciplina y la corrupción, las experiencias que estamos viviendo no nos demuestran otra cosa; honestamente no hay cabezas en las corporaciones, recordemos que los proverbios son muy sabios, para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo.
En cuanto a la falta de capacidad económica para solventar las necesidades apremiantes de las corporaciones policíacas sin especificar siglas partidistas es prudente afrontar las circunstancias con visión y pensar en un factor real que solucione definitivamente la problemática.
La solución que vendría a revolucionar y hacer autosuficiente las corporaciones policíacas del Estado es, Profesionalizar la Policía Auxiliar y de Servicios Privados de Seguridad para fortalecer la policía urbana y la prevención del delito, para tal efecto es necesario reformar la Ley 255 de Seguridad Pública ya que la vigente es obsoleta.
Los delitos que se persiguen de oficio se han hecho de denuncia, reconocido por Ley que tales delitos se les puede dar seguimiento con el parte informativo que tiene un valor Jurídico y que rinda el policía que actúa en determinado hecho, aunque posteriormente sea ratificado, lo importante es prestar el auxilio inmediato a los ofendidos, así como el delito de abuso de confianza lo tipifican como robo.
El C. Diputado Local Fernando Morales, Presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Congreso del Estado, confirmó la desconfianza ciudadana en el sistema de Justicia Sonorense.
Manifestó que el hecho de que el 60 por ciento de los Sonorenses considera a la policía como corrupta y corrompible, es un problema subcultural y una situación de crisis en el sistema de justicia en la entidad.
Se le hace que la proposición de corrupción, desgraciadamente es un tema que va implícito con nuestra cultura.
Puso de ejemplo que un policía de tránsito, nos pueda solicitar una mordida. Y queda en el ciudadano si contribuye o rechaza esa cultura, o si accede a esa coerción.
Pero se le olvido a nuestro Diputado el delito de cohecho, contemplado en el Código Penal para el Estado de Sonora. ARTICULO 185. “Cometen el delito de cohecho: El servidor público que por sí o por interpósita persona, solicite o reciba indebidamente para sí o para otro, dinero o cualquier otra dádiva o acepte una promesa directa o indirectamente, para hacer o dejar de hacer algo justo o injusto relacionado con sus funciones etc.”
Para que se termine esa subcultura hay que aplicar la Ley como a Derecho Corresponde, poner a disposición del representante Social al que da y al que recibe, vámonos poniendo colorados todos.
Estoy de acuerdo con el Señor Diputado Morales cuando dice que están fracasando los sistemas de seguridad pública motivado en lo mencionado con antelación.
Donde difiero del Señor Diputado es en el respeto a los derechos humanos de los delincuentes, y que se adopten políticas de no castigar a estas personas.
Le recomiendo lea el Manual de Derechos Humanos para los Policías del Dr. Evencio N. Martines Ramírez, Catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.A.B.J.O.
Señor Diputado Morales, le recuerdo que la conciencia es la Ley más pura que no deja a nadie sin castigo.
La necesidad que tienen las personas que actualmente manejan la Seguridad Pública del Estado, que son prominentes abogados profesionales en la materia del derecho y otras ramas, requieren del apoyo de los elementos que tienen la experiencia como policías de carrera, para combinar esfuerzos y dar soluciones apremiantes a la problemática.
Pero siguiendo con el tema y con lamentables resultados que realizó El Centro de Estudios de Opinión, adscrito a la carrera de Comunicación de la Universidad de Sonora, donde reprueban la Seguridad Pública del Estado.
Ya se había publicado el día Lunes 21 de Agosto del 2006 en el diario El Imparcial, que Sonora cuenta con los peores policías del País calificados con un 62.2 % en condición física; y malos en investigación.
Lamentable que el Director del I.S.S.P.E. Rafael Ramírez Leyva y el Director de la Academia de Policía Municipal Mario Leija Maldonado, declararan al diario El Imparcial el día Lunes 8 de Octubre del 2007, que es un error asegurar que el 100 % de los cadetes que egresan de la academia de policía serán unos agentes perfectos complementando con la frase salen de academias “frijolitos Negros”. Tal declaración demerita el actuar y la profesionalización de Académicos y Directores.
Su responsabilidad es la formación básica, capacitación y actualización, especialización técnica y profesional, adiestramiento para la promoción y también para la preparación de mandos Medios y Superiores. Todo esto conlleva no solo a un cambio de imagen, sino a lo anteriormente dicho y sobre todo, al acercamiento y la identificación del Policía con la Sociedad, como parte integral de la misma.
Así dejarían de graduarse como “frijolitos Negros”.
Compañeros demostremos con hechos que en Sonora podemos y valemos.
Pero también recordemos que los malos Policías manchan la Ley y el orden que norman nuestras conductas ante una sociedad digna de respeto y seguridad.
Roberto Fleischer Haro, egresado de la cuarta generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 E. Mail rfleischer_44@hotmail.com
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